Morelia Michoacán a 31 de enero de 2025.- La crisis de seguridad en Michoacán sigue escalando sin freno, y el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla se posiciona como uno de los peores mandatarios del país en el manejo de esta problemática. Según recientes mediciones, Michoacán ocupa el puesto 29 de 32 entidades en materia de seguridad, evidenciando el fracaso de las estrategias implementadas por el gobierno estatal.

Desde el inicio de su administración, Ramírez Bedolla ha prometido fortalecer la seguridad y devolver la tranquilidad a los ciudadanos; sin embargo, los hechos demuestran lo contrario. Homicidios, desapariciones y enfrentamientos entre grupos delictivos son parte del día a día en varias regiones del estado, mientras que las fuerzas del orden parecen rebasadas o, peor aún, en algunos casos señaladas por complicidad con el crimen organizado.

Uno de los puntos más críticos es la falta de resultados en la coordinación con la Federación. A pesar de la presencia de la Guardia Nacional y el Ejército, la violencia no ha disminuido, sino que se ha recrudecido en zonas como la Tierra Caliente, Uruapan y Zamora. Los ataques a civiles, los bloqueos carreteros y la quema de vehículos han vuelto a ser escenas recurrentes en el estado, sin que el gobierno estatal logre una respuesta efectiva.

Además, la administración de Ramírez Bedolla ha sido señalada por su falta de transparencia en el uso de recursos destinados a la seguridad. Aunque se han destinado millones de pesos para fortalecer a las policías municipales y estatales, las corporaciones siguen con deficiencias en equipamiento y capacitación, lo que las deja en desventaja frente a los grupos criminales que operan con total impunidad.

El descontento ciudadano crece, y cada vez son más las voces que exigen un cambio de estrategia. Empresarios, transportistas y organizaciones civiles han denunciado la inacción del gobierno y han pedido medidas urgentes para frenar la violencia. Sin embargo, hasta ahora, el discurso de Ramírez Bedolla sigue siendo el mismo: justificaciones, promesas y pocas soluciones reales.

Con un estado sumido en la violencia y un gobernador en los últimos lugares en materia de seguridad, el panorama para Michoacán es desalentador. La falta de liderazgo y eficacia del actual gobierno ha permitido que el crimen siga avanzando, mientras los ciudadanos viven con miedo y sin respuestas claras sobre cuándo la paz volverá a su estado.